viernes, 12 de julio de 2013

Nihi

La guerra constante de un escritor sin palabras. Muero por ello y vuelvo a ser yo. Renazco, despierto del sueño profundo de la ignorancia y el hastío al que llaman soledad; soledad de ideas, de mundos imposibles y valientes caballeros; soledad de la presencia grata de una palabra en el papel, de un océano de palabras perdidas guiadas por mi alma, por mi corazón, que se asfixia en mi puño amargo y grita angustiado anhelando libertad, por ser él mismo quien tinte estas páginas en las cuales duerme mi pluma amable, incansable de recuerdos, harta de emociones, cruel en pensamientos.

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