domingo, 30 de octubre de 2011

Edgar Allan Poe

Bébelo, bebe tu néctar del olvido,
Triste poeta solitario,
Afronta pues el puñal agrio
De aquel a quien llamaste amigo.

Mas no permitas que caigan en hastío
Sombríos versos añorados
Que nunca podrán ser borrados
Por tus idólatras caídos.

Y es ahora cuando estás arrepentido.
Locura del diablo alado
Arranca el alma al condenado
Cuando el error fue cometido.

¡Laméntate, Poe, odia o maldice lo inaudito!
Dará igual, ya todo es pasado.
Da tu sueño por terminado,
Y limpia de tu rostro el brillo.

Grande la pena, enorme desperdicio
Verte, humilde genio, acabado
Por el hombre desgraciado
En que te has convertido.

4 comentarios:

  1. realmente hermoso, me tienes asombrada con todo lo que escribes, sigue asi, aqui tienes una gran fan

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  2. Muchas gracias por leer y también por los ánimos, se agradece mucho ^^

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